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Problemas auditivos: detección del origen de la pérdida auditiva

Es importante detectar cuando se está produciendo una pérdida de audición. A veces sucede de manera gradual como en el caso de la presbiacusia, que aparece con la edad. Las células encargadas de traducir las vibraciones de sonido en señales cerebrales quedan dañadas o bien mueren, y por tanto se produce la pérdida de audición. Esto también sucede si de manera frecuente,  por motivos laborales u otros factores, el oído ha estado expuesto de manera prolongada a ruidos muy fuertes o a volúmenes más altos de lo normal.

Otro problema común es el exceso de cerumen, que puede provocar un tapón de cera que impida unaaudiciónnormal. También en el caso de acumular mucha mucosidad se puede producir un efecto de oídos tapados. Otros problemas de audición pueden darse debido a infecciones en el uso continuado de fármacos o acumulación de fluidos.

Por otra parte, en ocasiones se puede producir lo que se llama una pérdida auditiva fluctuante, debido a problemas de tipo nervioso como ansiedad, deshidratación, cambios en la presión arterial o problemas cardiovasculares.

Otras enfermedades que pueden tener como resultado alteraciones en la audición son la Otitis Media y la otitis Media supurativa, o enfermedades como la Otosclerosis y el síndrome de Usher. La audición también puede verse alterada por la enfermedad de Meniére, el Tinnitus, los tumores acústicos o los traumas acústicos.  En el caso de los tumores acústicos la cirugía es el único tratamiento posible. Realizar las pruebas de audición y audiometrías correspondientes es básico para detectar este tipo de tumor, además de realizar pruebas de equilibrio, resonancias magnéticas y escáner.

El síndrome de Usher es una enfermedad poco común hereditaria que causa sordera o hipoacusia desde el nacimiento, deterioro de la visión y del equilibrio. Este síndrome provoca sordera total, pérdida de equilibrio y problemas de visión en el tipo 1, aunque en el tipo 2 la pérdida de audición es parcial, por lo que el uso de audífonos[1]  es una gran ayuda.

Los traumas acústicos también producen daños y lesiones agudas o crónicas en el oído interno.  La pérdida auditiva se produce en estos casos debido a la escucha de uno o varios sonidos producidos de manera intensa y repentina, como puede ser un disparo o una explosión, o bien ruidos fuertes y prolongados en lugares con contaminación acústica, como el ruido del tráfico, lugares con obras, o maquinaria muy ruidosa. En este caso a menudo los tímpanos resultan dañados, provocando pérdidas de audición de tipo conductivo.

En ocasiones también se producen pérdidas de audición de carácter temporal como consecuencia de haber permanecido un tiempo determinado en un espacio con mucho ruido o a un nivel muy alto, como recintos donde se celebren conciertos, discotecas o entornos laborales muy ruidosos o en los que se trabaja con maquinaria. Este tipo de alteración suele ser temporal y al cabo de un tiempo desaparece.

 

¿Cómo tratar los problemas de audición?

 

Es importante tratar los problemas de audición mediante tratamientos que incluyan el uso de audífonos, medicina, cirugía o implantes cocleares, además de una buena prevención y la realización de audiometrías[2] para valorar la salud delconducto auditivo.En el caso de losniñoses especialmente importante la detección precoz de cualquier posible problema para que éste afecte lo menos posible en su crecimiento y desarrollo normal en un futuro, realizando un test auditivo o bien una  audiometría para descartar problemas en el aparato auditivo,aunque es frecuente que los niños experimenten pérdidas de audición temporales, que normalmente se deben a resfriados, acumulación de cerumen o por Otitis media. En estos casos es conveniente tratarlo de manera rápida y adecuada para que no tenga consecuencias graves. En otros casos la hipoacusia puede deberse a factores genéticos, meningitis, medicamentos u otras causas. La pérdida de audición permanente en niños varía según se haya producido desde el momento del nacimiento o más tarde, ya que algunos niños nacen con esta pérdida debido a problemas durante el parto, infecciones durante el embarazo o algún defecto genético que ya esté presente en el nacimiento pero que puede aparecer después.