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Consejos para cuidar los oídos y evitar una pérdida auditiva

En Sonisord sabemos la importancia de una buena salud auditiva para evitar problemas de audición en el futuro. Actualmente vivimos en lugares donde a menudo se sobrepasan los límites permitidos de ruido. La contaminación acústica está presente en muchos sitios, tanto si se trata de centros de ocio, situaciones cotidianas o entornos laborales. Todo ello puede producir problemas de audición, por lo que es importante cuidar nuestros oídos, hacer las  revisiones correspondientes, utilizar protectores auditivos[1]  cuando la situación lo requiera y en general, evitar en la medida de lo posible exponer nuestros oídos a ruidos demasiado intensos o prolongados. A continuación ofrecemos algunos consejos para prevenir y cuidar adecuadamente los oídos.

 

Es recomendable disminuir el volumen de aparatos ruidosos y eléctricos sonoros y no abusar de la escucha de reproductores de música durante más de una hora diaria, procurando usar un volumen adecuado y que el sonido no supere el 60 por ciento de decibelios para que su audición no se vea perjudicada. Igualmente es aconsejable limitar el tiempo de permanencia en lugares ruidosos, evitar los ruidos muy fuertes como explosiones, petardos o disparos, la exposición prolongada a fuentes de ruido muy intensas, como salas de conciertos, discotecas, o situarse muy cerca de altavoces o reproductores de música.

 

Utilizar protectores auditivos cuando sea adecuado, por ejemplo en el caso de trabajar con equipos ruidosos, en entornos laborales con mucho ruido, o si se dedica a la práctica de actividades o deportes donde los oídos puedan resultar dañados.

 

Cuidar especialmente de los oídos en caso de infecciones, resfriados o gripes. Evitar la humedad, utilizando tapones de baño y secando convenientemente los oídos después del baño o natación, ya que la humedad puede causar infecciones, hongos u otras enfermedades.

 

No introducir objetos en el oído ni usar bastoncillos de algodón en el aparato auditivo, ya que pueden provocar tapones si hay cerumen acumulado o dañar seriamente el conducto auditivo.

A nivel preventivo también es aconsejable realizar un test auditivo, revisiones y audiometrías de cara a comprobar el estado del conductoauditivo, especialmente si existen antecedentes de enfermedades degenerativas o hereditarias en la familia o a partir de los 50 años. En el caso de los niños y bebés es muy importante detectar a tiempo posibles retrasos en el aprendizaje para descartar problemas de audiciónfuturos.